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Excelente
reunión que ha permitido sacar conclusiones claras pero muy
particulares.
El comité ha
demostrado ser mucho más heterogéneo de lo previsto.
Ha habido
vinos que no se han entendido. Vinos que han gustado sobremanera a
unos mientras que a otros casi les han disgustado. ¿Antagonismo o
incomprensión? Pienso que lo segundo.
Por ejemplo,
el vino de viura se ha valorado negativamente por su color cuando es
característica habitual de la variedad.
Varios jóvenes
se rechazan por lo que son sin tener en cuenta su excepcional potencial
de futuro.
A los vinos de
madera marcada no se les tiene en cuenta su evolución en copa.
El resumen,
después de analizar todas las notas, es que cada vez se prefieren más
los vinos amables, de potencia controlada y sin ningún tipo de nota
discordante, que no negativa.
Sobre el color
se valora positivamente el rosado vivo, el amarillo pajizo, y el cereza
intenso de capa media. No se puntúan los amarillo pálidos, los picotas
casi cubiertos y los tintos evolucionados por la crianza o reserva.
En nariz
gustan las gominolas y las vainillas pero se penaliza la seriedad o la
franqueza.
La boca es
todavía más complicada, pues vinos parecidos se califican de diferente
forma. La amabilidad domina sobre el equilibrio. La leve astringencia
sobra, incluso en los vinos jóvenes.
Tras un
análisis exhaustivo y varias conversaciones instructivas hemos decidido
modificar, para la próxima reunión, las fichas de cata para que permitan
concretar las sensaciones experimentadas con palabras y no con puntos,
para que no haya desviaciones en una misma valoración.
Se fijará el
número máximo de asistentes al comité en diez personas cada vez.
Y el mismo
número, diez, será el de los vinos elegidos para cada reunión.
Así mismo,
para que cada referencia sea catada con criterio, teniendo en cuenta que
se seguirán catando a ciegas, se permitirá algún tipo de información,
como la variedad o variedades, la añada y la procedencia.
Para terminar,
después de marcar las nuevas directrices que agilizarán y facilitarán el
trabajo a los miembros del comité, destacamos la extraordinaria calidad
de los vinos catados.
El Moscatel de
Ochoa 2007 fue, por mayoría, el gran triunfador de la noche. Por tanto
aconsejamos estar pendientes de su salida al mercado para hacerse con
alguna de las botellas que llegarán a Vinarium.
La Bodega y
Viña Valdelares, por unanimidad, parece haberse ganado la confianza a
pesar de ser novedad. Para seguir de cerca.
El Finca Santa
Bárbara de Urabain 2005 y el Pago Malarina 2005 sorprenden a pesar de su
juventud. Botella y tiempo redondearán todo el potencial que
manifiestan.
El Rosado Care
2007 nos demuestra que este tipo de vino no es patrimonio exclusivo de
Navarra. Excelente descubrimiento.
El Canforrales,
según su precio en tienda, es inmejorable.
El Vallobera
blanco 2007, Viura que no Chardonnay, es un vino para charlar a menudo.
Carmelo Rodero
Roble y El Regajal, convencen a partes iguales a dos mitades distintas
del comité. Interesantes y buenos vinos.
El Reserva de
Vallobera gusta, y mucho, a los clásicos.
Beaujolais,
Fortius, Summun, Valdelares Moscatel y Los Vascos, necesitan otra
oportunidad, otra ocasión, tiempo y lugar para convencer a nuestros
paladares.
Remitimos a
los socios a una nueva convocatoria del comité que, salvo problemas de
agenda, se realizará justo antes de Semana Santa. Si no hay
modificaciones, el día 13 de marzo a las 19.30h.
¡Reserva ya tu
plaza!
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