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Bodegas Remírez de Ganuza 14 de Noviembre de 2007 |
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Y Fernando armó el taco, con serenidad.
Fernando Remírez de Ganuza, alma máter y propietario de una de las bodegas españolas más conocidas y reconocidas a nivel nacional e internacional, se presentaba en esta plaza con la intención de repetir en futuras visitas y con las ganas de un principiante ante un público heterogéneo donde destacaban quienes, hasta hoy, no habían probado las obras maestras de su particular filosofía. Lentamente fue desgranando y explicando los procesos que él sigue sin secretos ni ocultaciones. Quien le conoce sabe que disfruta compartiendo experiencias y conocimientos y en Cella Vinarium no defraudó, exponiendo todos los pasos que le han llevado a ser referencia natural, y ejemplo, de quien pretende elaborar grandes vinos. Fernando entiende el vino como una pulcra selección desde el viñedo hasta la copa. Está convencido de que nada surge porque sí. Conoce cada viñedo, mima cada cepa, cuida y escoge cada racimo, elige y distingue cada grano de uva, confía en una mano de obra experimentada, define limpieza y orden como claves determinantes, aplica inmejorables condiciones de crianza y guarda, asegura y optimiza el transporte a cada destino y controla y dirige una perfecta comercialización. Todo ello para que quien se decida a probar uno de sus vinos se deleite y regale a su paladar el fruto y el sacrificio de quien se esfuerza en mejorar cada día. En Vinarium fuimos testigos y espectadores de excepción, junto a nuestros socios y amigos, de la personalidad y el carácter de Fernando y sus vinos. La bodega nos propuso compartir con los presentes tres de sus referencias más importantes:
- Remirez de Ganuza Reserva 2002. Vino tinto atractivo de capa alta. Intenso. De nariz compleja y boca carnosa, amable y equilibrada. - Trasnocho 2004. Tinto moderno muy intenso. Bonito y casi cubierto. Nariz potente y profunda. Boca con nervio, de taninos amplios y golosos. Elegante. Cella Vinarium destaca el éxito de la convocatoria por las felicitaciones recibidas. Los vinos solo cabe definirlos como impresionantes pero es justo reconocer que el triunfo se lo llevo Fernando. El público quedó cautivado por su categoría personal y por la humildad trasmitida. Accesible y cercano, seguro y agradecido. Momentos así reposarán por siempre en nuestra memoria. ¡De lujo!
Más información:
http://www.remirezdeganuza.com
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