Cata - Rosados 2007

25 de Junio de 2008

 
     

 

Cella Vinarium celebró el pasado jueves 26 de junio la última cata temática antes de las vacaciones veraniegas.

 

El título “Cata de Rosados 2007”, buena oportunidad para conocer algunos de los vinos que destacan en el mercado.

 

Ejerció de director de cata Migueltxo Goñi, colaborador habitual de esta casa, dejando claro que el mundo del vino no tiene por que ser serio ni aburrido. Conocimientos y buen humor son necesarios y nada incompatibles.

 

Además llegó preparado con unas fichas de cata, útiles y necesarias para “jugar” a ser jurados de los vinos a catar.

 

Fue divertido, en general, valorar los vinos y juzgarlos por criterios como la intensidad y la calidad en nariz y en boca, y el aspecto visual. Pero sin perder el aspecto ameno y hedonista del momento. Un acierto.

 

Nos dijo que habría premio para los que acertasen el orden establecido por la mayoría de los “catadores”. Él sabrá cuál.

 

Por orden, los vinos elegidos para la cata fueron:

 

  Se cataron:

Señorío de Sarria 2007 Viñedo nº 5.

Procedente de garnachas viejas mostraba un color frambuesa intenso. De los aromas característicos destaco unos anisados muy sugerentes.

Ochoa Rosado de Lágrima 2007.

La Garnacha y el Cabernet nos regalan otros matices distintos a los frutillos y las golosinas. Color fresa, nariz franca y boca con retrogusto largo.

Care Rosado 2007.

Tempranillo y Cabernet para un vino estructurado. Color que recuerda al fruto de la granada bien maduro. Carnoso, mineral y de gran intensidad aromática.

Castillo de Monjardín Rosado 2007.

La variedad Merlot le hace destacar en aromas pero sobre todo en una boca amable y aterciopelada. El fruto de la zarzamora supera a las fresitas. En cambio, el de la fresa intenso es su color.

Valdelares Rosado 2007.

Tempranillo, Merlot y Cabernet. Color bonito que recuerda a las frambuesas maduras. Mineral de tiza y un fondo entre complejo y confuso. Afrutado y herbáceo.

Pago del Vicario Petit Verdot 2006.

Variedad poco habitual para un vino goloso que recuerda a las chuches. Peculiar amargor final. Color casi tinto, rosado azulado intenso. Diferente.

Gran Caus Rosado 2007.

La variedad Merlot vuelve a enamorarnos con una textura en boca sedosa, aterciopelada, fantástica. La nariz intensa y franca. Color frambuesa limpio y brillante. Largísimo.

Chivite Colección 125 Rosado 2004.

Cinco variedades tintas: Tempranillo, Cabernet, Merlot, Syrah y Pinot Noir. Pero no lo decimos. Nos quedamos con que no lleva Garnacha.

Color rosa asalmonado intenso, casi piel de cebolla pero brillante. Autentico blanco en una cata ciega. No deberíamos haberlo valorado conjuntamente pues es otra galaxia.

Impresionante en nariz, sorprendente en boca y con una evolución en copa para estar jugando con una eternidad.

 

Con esto cerramos las actividades hasta el mes de septiembre, donde empezaremos con una cata de vinos y quesos.

¡Feliz verano a todos!